Decisión sin acción no es decisión

Arnoldo Arana

Doctorado en Consejería de la Universidad Rhema en Jacksonville, Florida – USA. Maestría en Gerencia de Empresa y Lcdo. en Contaduría Pública. Coach certificado por la ICF. Psicoterapeuta. Escritor y conferencista en liderazgo, coaching y vida familiar.
16 septiembre 2022

Para que la toma de decisiones sea eficaz, es necesario integrar la acción en la decisión.

La propia tarea de pasar de la reflexión a la acción es, además, estimulante como para “enganchar” nuestra atención e impedir que vayamos hacia atrás.

Si una decisión no desemboca en una acción concreta, y en una responsabilidad para usted o alguien, entonces no es una verdadera decisión. En el mejor de los casos es una buena intención.

Se requiere convertir la decisión en acción eficaz, no cualquier acción, sino la acción que mejor se alinee con la decisión.

Sobre todo, en el contexto organizacional.  Esto implica:

  • Saber con claridad quien debe conocer esa decisión. Informar a las personas responsables.
  • Definir qué medidas deben tomarse, y quién debe tomarlas.
  • Claridad en el plazo para aplicarla.

También es importante examinar la decisión a la luz de los resultados reales obtenidos. Para eso es necesario crear un sistema de retroalimentación que permita comprobar que la decisión se tomó en los términos que se concibió.

Las verdaderas decisiones son aquellas sobre las que se hace seguimiento

Tomar una decisión es la mitad del trabajo. La otra mitad es asegurarse de que las cosas van marchando conforme de concibieron y planificaron.

Mucha gente toma una decisión y luego se olvida de ellas, esperando al final para ver resultados.  Pero si seguimiento, no fue una decisión lo que se tomó, sino una intención que se expresó y soltó.

El seguimiento es vital para corroborar que la decisión se ha tomado y cumplido en los términos deseados. Por eso es tan importante un mecanismo de retroalimentación para evaluar los resultados obtenidos de la decisión tomada, a fin de hacer los cambios y correctivos necesarios, para colocar las acciones en los rieles de la decisión tomada.

En este proceso el medir la ejecución, el diseñar un sistema de rendición de cuenta, ayuda a alienarnos con la decisión tal cual se concibió.

Además, en la toma de decisiones es importante responder algunas preguntas clave: el qué, el cuándo, el cómo y el por qué

Cuando hablamos de toma de decisiones hablamos de preguntas claves que nos hacemos en el día a día, por ejemplo: qué datos tenemos, cómo procedemos, cómo podemos pensar para acertar en nuestras acciones, cómo elegimos correctamente.

Arnoldo Arana

Doctorado en Consejería de la Universidad Rhema en Jacksonville, Florida – USA. Maestría en Gerencia de Empresa y Lcdo. en Contaduría Pública. Coach certificado por la ICF. Psicoterapeuta. Escritor y conferencista en liderazgo, coaching y vida familiar.

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