La autogestión y el dominio personal como base para el ejercicio del liderazgo exitoso

Arnoldo Arana

Doctorado en Consejería de la Universidad Rhema en Jacksonville, Florida – USA. Maestría en Gerencia de Empresa y Lcdo. en Contaduría Pública. Coach certificado por la ICF. Psicoterapeuta. Escritor y conferencista en liderazgo, coaching y vida familiar.
29 agosto 2022

Como líderes la gestión de la propia vida es el factor más determinante para el éxito en el liderazgo.

Nuestro propio yo es el recurso más valioso que necesitamos aprender a administrar como líderes, y también es el más determinante para tener éxito en el ejercicio del liderazgo. A menudo se hace énfasis en administrar factores como el tiempo, el dinero, los bienes, las relaciones, la tecnología, etc. Pero la gestión exitosa de éstos solo será posible si aprendemos a administrarnos a nosotros mismos.

¿Dónde poner el énfasis? ¿En administrar el tiempo, el dinero, los bienes, la tecnología, las relaciones o en administrarnos a nosotros mismos?

Es útil planificar nuestro tiempo, tener agendas bien estructuradas. Asimismo, contar con planes y estrategias para gerenciar adecuadamente el dinero, los bienes, los procesos, la tecnología y las relaciones (el recurso humano). Pero en materia de liderazgo, la denominación “administración del tiempo, o el dinero, o los bienes, o las relaciones” puede resultar una definición poco feliz, pues el desafío no consiste en administrar el tiempo, ni el dinero, ni los bienes, ni las relaciones, sino en administrarnos a nosotros mismos”.

El éxito en la gestión hacia afuera reside en el éxito de la gestión hacia adentro.

Al fin y al cabo, como dice Zig Ziglar: “El problema es la falta de dirección, no la falta de tiempo: todos contamos con días de 24 horas”. En materia de relaciones dicen Ken Blanchard y Terry Waghorn: “Como líder, la principal relación que debes cultivar es contigo mismo”.

El mayor reto para un líder es el desarrollar autodominio, autogobierno, auto-gerencia

Lao Tze dijo: “Quien vence a los otros, es fuerte. Quien se vence a sí mismo, es poderoso”. El filósofo Platón se suma a esta línea de pensamiento: “La primera y gran victoria es conquistarse a uno mismo”. A su vez, el autor y consultor Stephen Covey dice que “las victorias privadas preceden a las victorias públicas”. Todos estos pensadores apuntan a similar idea, y es que el dominio de uno mismo: de su emocionalidad, de su carácter; de sus talentos, de sus habilidades, de sus hábitos, de sus potencialidades, es el área más difícil de lograr y también la más crucial para el éxito. Porque como lo dijo Peter Senge:

“El dominio de nuestra persona nos permite ser magistrales en lo que realizamos”.

Alienado con esta cosmovisión agregan Frances Hesselbein y Alan Shrader: “La mayoría de los managers son bastantes competentes cuando hay que tratar con cosas que se pueden medir y contar: dinero, inventarios, maquinarias de producción, unidades vendidas, y cosas por el estilo. Los activos intangibles de la vida y el trabajo – confianza, relaciones, integridad y otros – forman parte del liderazgo y tienen muchas mayores probabilidades de hacernos equivocar. Si no aprendemos a manejarnos bien a nosotros mismos, corremos el riesgo de dañar la confianza y las relaciones, y de fallarles a aquellos a quienes pretendemos liderar”.

El desarrollo del liderazgo es el desarrollo de la maestría personal

De modo que la habilidad más importante que el líder necesita desarrollar es el dominio de sí mismo, la gerencia de sí mismo, la maestría personal. La gerencia no puede reemplazar lo que somos. Es el dominio personal – el desarrollo del carácter – (emociones, hábitos, actitudes, tiempo, etc.) lo que coadyuva a desatar y mantener el esfuerzo de la habilidad. Pero si el carácter es deficiente, terminará anulando u obstaculizando el ejercicio y desarrollo de los talentos e inteligencia, fallando de esta manera en alcanzar todo el potencial de la persona.

Eso es así porque el desarrollo de la capacidad para liderar, es el desarrollo de propio carácter. La plataforma sobre la cual se lidera no son las técnicas o metodologías que se puedan utilizar, sino el carácter. Al respecto dice John Adair: “El liderazgo es más una cuestión de personalidad, temperamento, actitudes y valores”. Y John Maxwell lo complementa al decir: “Los líderes son efectivos por lo que son interiormente; por las cualidades que los hacen personas. Para llegar al más alto nivel de liderazgo, las personas tienen que desarrollar esos rasgos interiormente”. En esa misma tónica agregan Kouzes y Posner: “Desarrollo de liderazgo es lo mismo que desarrollo personal”. Y complete Peter Senge diciendo: “El verdadero liderazgo viene de muy adentro”.

Factores clave en el desarrollo de la maestría personal

En relación con el dominio de sí mismo, con la auto-gerencia (desarrollo del liderazgo intrapersonal), hay 5 áreas de dominio personal que son cruciales en el ejercicio del liderazgo: tiempo, talentos – habilidades, emociones, valores y hábitos.

  • Tiempo: Sin dominar el tiempo no se puede pretender dominar nada más, ni gestionar con efectividad ninguno de las otras esferas. El tiempo es el factor más limitante.
  • Talentos – habilidades: La efectividad surge por el ejercicio de un rol para el cual se cuenta con los talentos y habilidades para ejecutarlo. Sin el desarrollo de nuestros talentos y habilidades, restamos efectividad en la ejecución de nuestras tareas.
  • Emociones: La estabilidad emocional es la plataforma sobre la que se construye la gestión efectiva. Es necesario, entonces, desarrollar inteligencia y dominio emocional, si queremos se efectivos en lo que hacemos. Sin estabilidad emocional los procesos para el desarrollo y el crecimiento no tienen continuidad, se estancan. Al carecer de estabilidad, careceremos también del ambiente interno, la fuerza interior necesaria para desarrollar las destrezas y habilidades que determinan el éxito.
  • Valores: Sin la alineación con un sistema de valores que brinden congruencia, sentido e identidad, es difícil que nuestras acciones sean consistentes. Sin la alineación con los valores personales, perdemos el sentido de las prioridades. Además. tendemos a desempoderarnos y extraviarnos en nuestro quehacer diario. Los valores son una brújula necesaria para orientarnos en nuestro desempeño efectivo.
  • Hábitos: Los hábitos son el carácter real. Los hábitos regulan cerca de 40% de toda nuestra actividad diaria, por lo tanto, sin desarrollar hábitos de efectividad personal, es difícil avanzar en la consecución de metas y objetivos. El dominio de nosotros mismos es el dominio de nuestros hábitos.

El valor de aprender a administrase a sí mismo

Si bien es importante para los líderes desarrollar la capacidad de gerenciar con efectividad los recursos que la organización ha puesto a su disposición: tecnología, finanzas, recursos humanos, etc.; primero se requiere del líder de la capacidad para administrarse a sí mismo. Los líderes necesitan aprender a guiarse y gestionarse primero a sí mismo antes de liderar a otros, lo cual implica aprender a administrar su tiempo, sus prioridades, sus emociones, sus hábitos, sus talentos y sus habilidades, entre otras áreas esenciales. Ahora, administrarnos a nosotros mismos, puede resultar más complejo, que administrar los procesos organizacionales: finanzas, tecnología, mercadeo, etc. En todo caso la gestión personal incide en forma decisiva sobre la gestión organizacional.

Para reflexionar:

  • ¿Cómo se evalúa a sí mismo en las dimensiones de su carácter? ¿Cómo se evalúa en integridad, entereza, congruencia personal y alineamiento con su sistema de valores, disciplina, gestión emocional, autoestima, entre otros?
  • ¿Gestiona con efectividad su tiempo?
  • ¿Sus hábitos de vida facilitan o entorpecen su efectividad personal?
  • ¿Percibe alineamiento entre sus valores identificados y sus comportamientos (desempeño)?
  • ¿Su autoestima es un obstáculo que le restringe o una fuerza que le impulsa en su empeño por lograr los objetivos propios y las metas organizacionales?
  • ¿Tiene conciencia de cuáles son sus talentos y habilidades dominantes? ¿Los ha desarrollado? ¿Los usa en el ejercicio de sus funciones como líder?
  • ¿Sus emociones operan a favor en su contra en relación al logro de sus objetivos de vida y los objetivos organizacionales?

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Arnoldo Arana

Doctorado en Consejería de la Universidad Rhema en Jacksonville, Florida – USA. Maestría en Gerencia de Empresa y Lcdo. en Contaduría Pública. Coach certificado por la ICF. Psicoterapeuta. Escritor y conferencista en liderazgo, coaching y vida familiar.

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