¿Decisiones fáciles o decisiones difíciles?

Arnoldo Arana

Doctorado en Consejería de la Universidad Rhema en Jacksonville, Florida – USA. Maestría en Gerencia de Empresa y Lcdo. en Contaduría Pública. Coach certificado por la ICF. Psicoterapeuta. Escritor y conferencista en liderazgo, coaching y vida familiar.
13 septiembre 2022

¿Qué factores ponderamos al tomar decisión?: ¿Corto o largo plazo? ¿Rutina o novedad? ¿Comodidad o beneficio? ¿Opinión externa o interna (propia)?

¿Tendemos a optar por la decisión más fácil, aun cuando sea menos provechosa, que por la decisión difícil, aun cuando sea más provechosa?

Tendencias que influyen para inclinar la decisión del lado fácil

Hay varios factores que influyen para inclinar la decisión al lado fácil, pero recordemos que no siempre la decisión fácil es la más conveniente.

  • Tendencia a obtener resultados a corto plazo. Mucha gente se orienta por resultados de corto plazo.
  • Tendencia a mantenerse en la zona de confort: a no incomodarse, no tomar riesgo, no complicarse la vida.
  • Tendencia a mantener el estatus quo: evitar lo novedoso, lo no conocido.
  • Tendencia a adoptar más decisiones rutinarias que decisiones nuevas. Por aquello de que más vale malo conocido que bueno por conocer.
  • Tendencia a realizar el menor (mínimo) esfuerzo posible al ejecutar una tarea.
  • Tendencia a actuar por hábito.

Factores que influyen negativamente en la toma de decisiones

Existen, además, algunos factores que influyen desfavorablemente nuestra toma de decisiones: miedo a equivocarse (temor al fracaso), falta de conocimientos, falta de experiencia, falta de habilidad, baja confianza en uno mismo, baja autoestima, tendencia al perfeccionismo, rigidez mental, falta de conciencia.

Sesgos o tendencias que afectan negativamente la toma de decisiones

Por otra parte, en líneas generales, hay algunos sesgos o tendencias sobre las que necesitamos estar atentos, para decidir correctamente:

  • Es más fácil  elegir lo predecible que lo incierto, por la dificultad para manejar la complejidad y la incertidumbre.
  • Es más fácil gratificarse de manera inmediata que diferir la gratificación.
  • Es más fácil escoger el camino corto y cómodo hacia una satisfacción de poca calidad que escoger el camino largo y doloroso hacia una satisfacción de mayor calidad.
  • Es más fácil elegir lo cómodo y que requiere menor esfuerzo, que lo incómodo y dificultoso, y que requiere más esfuerzo, por más que genere más beneficios y bienestar.
  • Es más fácil culpar a los demás de las cosas negativas que nos suceden que responsabilizarnos de nuestros actos.
  • Es más fácil ocultar nuestras carencias y pretender ser fuerte que mostrar nuestra vulnerabilidad.
  • Es más fácil hacer caso a las opiniones de los demás que tener suficiente confianza en nosotros mismos para creer que la respuesta válida está en nuestro interior.
  • Es más fácil ver el lado negativo de las cosas que el positivo.
  • Es más fácil desconfiar que confiar en la gente.
  • Es más fácil reprochar e inculpar que perdonar.
  • Es más fácil odiar que amar.
  • Es más fácil evadir la responsabilidad que asumirla.
  • Es más fácil resistir como un estoico que ser vulnerable.
  • Es más fácil claudicar que perseverar.
  • Es más fácil gastar que ahorrar.
  • Es más fácil ver la televisión que leer un libro.
  • Es más fácil rendirse ante la dificultad que seguir adelante.
  • Es más fácil desentenderse de un asunto que comprometerse.
  • Es más fácil permanecer en el sufrimiento que afrontar el dolor.
  • Es más fácil negar un problema o trauma que ser resiliente.
  • Es más fácil copiar a otros que ser original.
  • Es más fácil reprimir las emociones que vivenciarlas.
  • Es más fácil repetir las viejas recetas que innovar.
  • Es más fácil ser jefe que ser líder.
  • Es más fácil dar un consejo que hacer coaching.
  • Es más fácil mantener el estatus quo que cambiar.
  • Es más fácil mentir por conveniencia o temor que mantenerse bajo el peso de la verdad.
  • Es más fácil ser condescendiente que amonestar y exhortar.
  • Es más fácil decir sí que decir no.
  • Es más fácil mantener un empleo que emprender.
  • Es más fácil adoptar que inventar.
  • Es más fácil vivir en el pasado o en el futuro que mantenerse en el presente (aquí y ahora).

Recursos que favorecen las decisiones correctas

Por otra parte, existen recursos que informan, capacitan y habilitan para tomar las decisiones correctas, como por ejemplo:

  • Usar la intuición, lo que facilita tomar decisiones en tiempo real cuando hay premura.
  • Tomar conciencia de las emociones: Las emociones facilitan la respuesta adaptativa. Nos informan de nuestras necesidades. Las emociones son una guía que aportan direccionalidad a nuestras decisiones.
  • Desarrollar autoconocimiento, lo que facilita la toma de decisiones congruente con lo que somos.
  • Vivir en el presente (no para el presente), lo que facilita mantenerse relevante y pertinente en la toma de decisiones.
  • Desarrollar asunción de responsabilidad, lo que capacita para convivir con las consecuencias de las decisiones.
  • Fortalecer la autoestima, lo que facilita las decisiones difíciles, al aportar confianza interna.
  • Desarrollar el autoaprendizaje como un estilo de vida, lo que facilita comprender mejor la realidad y mantenerse más informado de ella.
  • Definir y comprometerse con un conjunto de valores asumidos. Los valores son guías que proporcionan pautas para la toma de decisiones. Aportan convicción y claridad a la toma de decisiones.
  • Desarrollar un sentido de propósito, que se alinee a metas y objetivos bien definidos (relevantes, factibles, específicos, medibles y delimitados en el tiempo). Esto facilita tomar decisiones más enfocadas. Eso evita el tomar decisiones por contingencia (con urgencia), por presión, por inercia.
  • Contar con definiciones claras de visión y misión personal, lo que aporta direccionalidad y sentido de prioridad en la toma de decisiones.

¿Está tentado a tomar la decisión más fácil?

En muchas ocasiones podemos estar tentados a tomar las decisiones más fáciles, que implica esforzarse menos, arriesgarse menos, pensar menos, en vez de tomar las decisiones que más nos convienen, sin importar si son decisiones más difíciles y complejas. Pero la decisión más fácil no siempre es la decisión más correcta, la que en el largo plazo es la más conveniente. El camino más corto, conocido, fácil y seguro no siempre es el que más conviene tomar.

Les invito a revisar esas razones y esos sesgos que nos empujan a tomar las decisiones más fáciles, pero muchas veces, no las más convenientes.

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Arnoldo Arana

Doctorado en Consejería de la Universidad Rhema en Jacksonville, Florida – USA. Maestría en Gerencia de Empresa y Lcdo. en Contaduría Pública. Coach certificado por la ICF. Psicoterapeuta. Escritor y conferencista en liderazgo, coaching y vida familiar.

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