Descifrando los problemas a través de afrontar el dolor

Arnoldo Arana

Doctorado en Consejería de la Universidad Rhema en Jacksonville, Florida – USA. Maestría en Gerencia de Empresa y Lcdo. en Contaduría Pública. Coach certificado por la ICF. Psicoterapeuta. Escritor y conferencista en liderazgo, coaching y vida familiar.
10 septiembre 2022

La vida es difícil. Scott Peck

¿Qué cree usted: la vida es difícil o la vida es fácil?

Esta frase nos lleva a ver la vida con una dosis de realismo; no de pesimismo, o de expectativas catastrófica, sino de realismo. Y una vez que la vemos así, entonces podemos trascenderla, y ya no verla en forma dificultosa, ni lamentarnos de ella, porque una vez que acepto esa verdad, ya no importa que la vida sea así. Por el contrario, si creo que la vida debería ser fácil y sin problemas, cuando la vida venga con sus dificultades, entonces sus problemas serán insoportables.

No porque la vida tenga problemas y dilemas, la vida tiene que hacerse insoportable o verse como una carga. Y si bien no vivimos en un mundo perfecto, siempre es un mundo de oportunidades. La vida es la posesión más valiosa que tenemos, y es rica y siempre vale la pena vivirla, sin importar el momento histórico que nos esté aconteciendo.

Lo cierto es que la vida está llena de desafíos, dilemas y problemas, dado la complejidad e interconexión en que vivimos los seres humanos, y las restricciones y conflictos que trae el mundo. Los problemas y retos son parte inevitable de la vida. Y no hay duda, vivir, enfrentar y dar repuesta a esos desafíos y problemas acarrea dolor. Dolor que necesitamos encarar y afrontar si queremos resolver los problemas.

¿Cómo reacciona usted que vienen los problemas y las adversidades?

En el ser humano hay una tendencia natural a buscar el placer y evitar el dolor. Por eso el ser humano tiende, muchas veces, a evitar los problemas, desafíos y crisis. Porque suscitan tristeza, sensación de soledad, o frustración, o culpabilidad, o miedo, o ansiedad, entre otras. Estas son sensaciones y emociones desagradables que no nos gusta experimentar. Y, muchas veces, lo más fácil es evitar, huir, o negar los problemas. En ocasiones hasta podemos tomar drogas para olvidar los problemas. Pero eso no hace que desaparezcan. La mayoría de las personas tienen miedo de volver a sí mismas, porque temen enfrentarse al dolor que hay en su interior” (Thich Nhat Hanh).

Por el contrario, evitar los problemas los agrava. No sólo porque quedan sin resolverse, sino por el impacto negativo que se construye hacia nuestro interior. En ese sentido, los psiquiatras dicen que el eludir los problemas es una de las causas de toda enfermedad mental. Y que esa evitación se convierte en un problema mayor que el problema en sí (eso lo llaman ellos neurosis), pues esa evitación se traduce en trastornos psicológicos que desarrollamos como mecanismos de evitación, y que terminan cronificándose a nuestro interior. Y si bien la negación es protectora porque nos permite evitar afrontar temporalmente el problema. Por otro lado, esa negación que protege, al mismo tiempo impide sanar y obstaculiza la resiliencia.

La evitación nos priva de la oportunidad de aprender y crecer

Y, además, la evitación nos priva de la oportunidad de aprender y crecer. Negarnos a vivir los problemas, por temor al dolor, al desagrado, hace que éstos permanezcan y creen, además, una barrera que se opone al crecimiento y el desarrollo, porque, paradójicamente, son los problemas los que fomentan nuestro coraje y sabiduría, nuestro crecimiento; más aún, los que crean nuestro coraje y nuestra sabiduría, cuando decidimos afrontarlos y darles una solución. “Aquellas cosas que lastiman instruyen” (Benjamín Franklin). “Los retos son condiciones ambientales que regulan el crecimiento” (Peter Senge). Blaise Pascal decía: La adversidad tiene el don de despertar talentos que en la prosperidad hubiesen permanecido ocultos”. La adversidad fuerza a sacar y desarrollar los recursos no concienciados que llevamos dentro, y cataliza el potencial disponible.

¿Es consciente usted de algunos aprendizajes que le han traído los momentos de dificultad?

Lo cierto es que desde la zona de confort es muy difícil desafiar a nuestros límites, y tener que estirarnos y exigirnos al máximo. Pero la adversidad puede contribuir a sacar lo mejor de nosotros, si bien también puede sacar lo peor, según la actitud que se asuma. La adversidad permite que se pongan de manifiesto muchas cualidades y habilidades que no habrían tenido la posibilidad de manifestarse en la comodidad y la calma. También la experiencia adversa y retadora cocina muchos aprendizajes y afirma muchos valores que de otra forma no se hubiesen formado. Eso sí se reacciona con la actitud adecuada ante los embates de la vida. Es así que los problemas tienen el potencial de edificarnos, nutrirnos y madurarnos, o dañarnos e incapacitarnos, dependiendo de cómo reaccionamos ante ellos.

El dolor se supera aceptándolo

Aceptar el dolor es un paso hacia la liberación del sufrimiento.

Por eso es importante aceptar los problemas y el dolor inherente a ellos, como parte de la vida. Así es cómo se supera el dolor. Al respecto comenta Manuel Barroso: “Metiéndome en mi dolor, llegaré a mi centro, a mi energía, a mi fuerza y congruencia y paz interna”. Actuar para resolver los problemas, pasa por abrirnos al dolor, aceptarlo, acogerlo y expresarlo para que lo podamos atravesar y pasar a la siguiente emoción. Por otra parte, la vida, además, cobra sentido en el proceso de resolver los desafíos, dilemas y problemas que ella nos presenta.

¿Cómo maneja usted el dolor asociado a los problemas con que la vida le confronta?

Ahora, el mérito de aceptar libremente el sufrimiento no se debe interpretar como asumir voluntariamente un dolor o sufrimiento que se podría evitar. Eso es masoquismo, sino el aceptar el dolor que no se puede evitar. No podemos evitar el dolor que conlleva vivir la vida. Lo que si podemos es evitar el sufrimiento que acompaña la negación y la evitación de éste. Boris Cyrulnik dijo:

El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional.

Todos pasamos en la vida por malos momentos, situaciones difíciles. Es fácil entonces sumirse en la desesperación o apartarlos los problemas como si no hubieran ocurrido. Sin embargo, lo mejor que podemos hacer es afrontar ese dolor y transitarlo para superarlo.

Muchas veces tomamos decisiones por miedo a sufrir o huyendo, y dejamos conflictos por resolver. No afrontamos lo que nos ocurre, no nos permitimos sentirlo. Pero escapándonos del dolor, este se acumula en nuestro interior, hasta que uno se encuentra abrumado, desesperado, deprimido, ansioso.

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Arnoldo Arana

Doctorado en Consejería de la Universidad Rhema en Jacksonville, Florida – USA. Maestría en Gerencia de Empresa y Lcdo. en Contaduría Pública. Coach certificado por la ICF. Psicoterapeuta. Escritor y conferencista en liderazgo, coaching y vida familiar.

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