El aprendizaje real es experiencial

Arnoldo Arana

Doctorado en Consejería de la Universidad Rhema en Jacksonville, Florida – USA. Maestría en Gerencia de Empresa y Lcdo. en Contaduría Pública. Coach certificado por la ICF. Psicoterapeuta. Escritor y conferencista en liderazgo, coaching y vida familiar.
19 agosto 2022

El aprendizaje real, el que es transformacional, el que realmente cambia nuestra vida: habilidades, hábitos, forma de pensar y gestionar las emociones, no se refiere al contenido e información que ponemos en nuestra mente, sino lo que decidimos hacer con ese contenido en nuestra vida práctica. El aprendizaje transformacional es el conocimiento que se experiencia en la práctica.

El aprendizaje real implica una participación integral

No se aprende solo cognoscitivamente, consumiendo información. El aprendizaje no es sólo el resultado de la cognición, sino que implica el funcionamiento integral de la persona participando con la experiencia (pensar, sentir, percibir y comportarse).  El verdadero conocimiento se crea través de la transformación de la experiencia.

Carl Rogers:  “He llegado a sentir que el único aprendizaje que puede influir significativamente sobre la conducta es el que el individuo descubre e incorpora en sí mismo. El aprendizaje basado en el propio descubrimiento, la verdad incorporada y asimilada personalmente en la experiencia, no puede comunicarse de manera directa a otro”.

Realmente no hay mérito en acumular conocimiento como posesiones. El esfuerzo dirigido a adquirir conocimiento, si éste no se utiliza y expresa en acciones específicas, tendentes a cambiar, moldear e influenciar la realidad circundante, es un esfuerzo estéril y vano. En ese sentido, decía Napoleón Hill: La información que no se utiliza no es un factor de éxito. Y decía Simón Rodríguez, el maestro de Simón Bolívar: Conocimiento sin aplicación es vana erudición.

El aprendizaje real se instala, fundamentalmente, desde la experiencia. El aprendizaje real es aprendizaje experimentado. 

  • Todo hacer es conocer y todo conocer es hacer. Humberto Maturana.
  • El autor y consultor organizacional Stephen Covey dicía que saber y no hacer, en realidad es no saber. Aprender y no practicar no es aprender. En otras palabras, comprender algo, pero no ponerlo en práctica, equivale a no comprenderlo. El conocimiento y la comprensión sólo se interiorizan haciendo, aplicando.

Aprender es cambiar

Aprender es cambiar, y eso sólo ocurre, mayormente, a través de la experiencia.  No basta con alimentar y revisar nuestro intelecto, o acceder a alguna información, es necesario pasar a la experiencia. El verdadero cambio implica pasar de los pensamientos a la experiencia. Tomar el conocimiento y llevarlo a la experiencia; ensayar nuevas elecciones, nuevos comportamientos, nuevas formas de hacer.

Y es precisamente la experiencia la que enriquece la vida: nuestros hábitos, nuestras habilidades, nuestras conexiones sinápticas, nuestra gestión emocional. Es la experiencia la que genera el verdadero aprendizaje. En tal sentido decía Albert Einstein: El aprendizaje es experiencia, todo lo demás es información.

 Una persona aprende el 20% de lo que ve, el 20% de lo que oye, el 40% de lo que ve y oye simultáneamente y el 80% de lo que vivencia o descubre por sí misma.

 «Dime algo y lo olvidaré, enséñame algo y lo recordaré, hazme partícipe de algo y lo aprenderé. Roger Shank

Es la experiencia la que interioriza el aprendizaje

Es la experiencia, pues, la que permite la interiorización de forma significativa y profunda del conocimiento, es lo que facilita que nos apropiemos de la información.

Sólo la propia y personal experiencia aporta aprendizaje. Peter Senge dice que aprender es aumentar la capacidad mediante la experiencia ganada siguiendo una disciplina.

Esencialmente aprendemos haciendo; aprendemos a andar, siendo niños, andando, a ejecutar un instrumento musical, tocándolo, a nadar no leyendo un manual sobre cómo nadar, sino tirándonos al agua, a comunicarnos efectivamente, practicando la comunicación. No hay otra forma. El aprendizaje es experiencia intencional. Es la experiencia la que perfecciona y moldea el aprendizaje transformador, como una experiencia global donde la persona aprende por medio de la participación de sus tres dimensiones (cognitiva, corporal y emocional) y no sólo desde el intelecto.

Es la experiencia la enriquece el cerebro al hacer las conexiones sinápticas más fuertes y duraderas. Al respecto comenta el psicólogo Endel Tulving que las informaciones que obtenemos a través de la experiencia sensorial se graban más fuertemente que las que obtenemos en forma puramente intelectual. El aprendizaje intelectual deja una memoria semántica y construye una red de conexión sináptica débil y de corto plazo; pero el aprendizaje episódico, en el que se involucra la experiencia, construye una memoria fuerte y de largo plazo.

El aprendizaje debe concebirse como un proceso de transformación personal

Además, el aprendizaje significativo y real se experimenta como un proceso de transformación personal, y eso se logra a través de la experiencia. Esto no ocurre por simple deducción o razonamiento, sino a través de la experiencia.

Aprender no consiste en acceder a la información. No se trata de tener datos, sino de ser (convertirse en una persona mejor y más completa). Aprender no es tener, sino ser. El aprendizaje es la capacidad de auto-transformación. El aprendizaje debe concebirse como un proceso de transformación personal. Si el conocimiento e información no produce un cambio en nuestra manera de pensar (cambio incluso de paradigmas); en la forma de gestionar nuestras emociones, actitudes, motivaciones; si no afecta nuestras destrezas y habilidades para el trabajo productivo; si no nos hace productores de conocimiento; si no afecta nuestro carácter empresarial; sino no nos hacemos capaces para aplicar el conocimiento a muchas áreas nuevas, entonces no hemos aprendido.

El aprendizaje ocurre y es relevante para un contexto concreto y específico

Además, el aprendizaje ocurre y es relevante para un contexto concreto y específico.

El conocimiento no puede estar divorciado de la realidad cotidiana en que se producen los resultados (ejercicio profesional, desempeño laboral, vida comunitaria, entorno empresarial o familiar).

Peter Senge dice:

El aprendizaje siempre ocurre en el tiempo y en la vida real, no en el salón de clase ni en sesiones de entrenamiento.

Bajo esta perspectiva el aprendizaje efectivo es el que se da en la misma dinámica del trabajo, o en la misma dinámica de la vida familiar, o relacional, o ejerciendo un rol, o implementando un nuevo hábito, respondiendo a las necesidades del momento; un aprendizaje contextualizado y en respuesta a las necesidades.

Para reflexionar:

  • ¿Logras incorporar el conocimiento (información) obtenida a tu vida práctica y cotidiana?
  • ¿Cuán comprometido estás en aplicar aquello que recibes como información y conocimiento?
  • ¿Buscas diligentemente formas de aplicar el conocimiento y la información obtenida?

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Arnoldo Arana

Doctorado en Consejería de la Universidad Rhema en Jacksonville, Florida – USA. Maestría en Gerencia de Empresa y Lcdo. en Contaduría Pública. Coach certificado por la ICF. Psicoterapeuta. Escritor y conferencista en liderazgo, coaching y vida familiar.

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