EL EQUILIBRIO: UN RASGO DE SALUD INTEGRAL Y MADUREZ DE CARÁCTER

Arnoldo Arana

Doctorado en Consejería de la Universidad Rhema en Jacksonville, Florida – USA. Maestría en Gerencia de Empresa y Lcdo. en Contaduría Pública. Coach certificado por la ICF. Psicoterapeuta. Escritor y conferencista en liderazgo, coaching y vida familiar.
24 abril 2022

Crecer equilibradamente es el único crecimiento sostenible en el tiempo. La vida sana y funcional tiende al equilibrio. El desempeño efectivo es producto del equilibrio.

Vivir sabiamente deriva de vivir con equilibrio. El equilibrio es fundamental para el éxito personal, la salud, la efectividad personal; y en la gestión del liderazgo es esencial. Por el contrario, la falta de equilibrio trae inestabilidad, inefectividad y desgaste físico y psicológico; conlleva operar disfuncionalmente.

Nuestro concepto de una persona funcional y equilibrada es aquella que es capaz de hacer que todo lo que es y hace funcione de manera armónica, en balance. Asimismo, disfuncionalidad es la incapacidad de lograr que todo lo que es y hace funcione de manera equilibrada y armónica.

Ahora, vivir en equilibrio es todo un desafío. Los requerimientos de trabajo, las demandas del entorno, las necesidades propias, las necesidades y requerimientos de la vida familiar, los requerimientos del liderazgo y los imponderables, constantemente generan desequilibrio, y requerimos volver a equilibrarnos. En medio de las presiones de esta sociedad resulta un verdadero reto equilibrar nuestras prioridades.

La clave para lograr equilibrio reside en integrar la vida

Ahora, ¿cómo lograr ese equilibrio dinámico?

Nuestras prioridades giran alrededor de nuestros roles. Estos roles, en muchos casos, están en desequilibrio. Puede que dediquemos muchas horas al día a nuestra actividad laboral, y descuidemos nuestro rol de esposo (a) o padre/madre. A veces nos agotamos trabajando tanto al punto de descuidar nuestra salud. Otras veces nos enfocamos tanto en nuestra familia que perdemos de vista las personas que están a nuestro alrededor. A veces perdemos el sentido de proporción y equilibrio. El éxito en la vida reside en saber equilibrar nuestras prioridades y aprender a colocarlas en orden de importancia, para atenderlas bajo ese criterio de importancia.

La clave para equilibrar nuestras prioridades radica en aprender a integrar nuestra vida (áreas vitales: familia, salud, finanzas, etc.; y roles: padre / madre, cónyuge, trabajador, empresario, miembro de una comunidad, etc.), y aprender a jerarquizar nuestras prioridades, según la importancia asignada de acuerdo a nuestro sistema de valores.

Esto se consigue haciendo cruces entre los diferentes roles y áreas, para así optimar el tiempo y el esfuerzo, y atender integralmente nuestra vida. Ejemplo personal: pasar tiempo con mis hijos yendo al gimnasio juntos para ejercitarnos, lo que me permite atender a mi familia, pero al mismo tiempo atender mi salud.

El equilibrio deriva en estabilidad

El equilibrio aporta estabilidad emocional, y la estabilidad desata la habilidad. Como dice el adagio: El talento se desarrolla en la calma y el carácter en la tempestad. Sin equilibrio personal no hay estabilidad emocional y de carácter. Y sin estabilidad los procesos para el desarrollo y el crecimiento no tienen continuidad, se estancan. Al carecer de estabilidad, careceremos también del ambiente interno, la fuerza interior necesaria para desarrollar las destrezas y habilidades que determinan el éxito. Nuestra incapacidad para edificar una vida equilibrada, nos sumerge en luchas y tensiones internas que sabotean nuestra efectividad en la vida profesional, laboral, social, y aún nuestra claridad de pensamiento.

Consideraciones para desarrollar equilibrio en nuestra vida

El equilibrio no es simétrico

No se trata de partir en partes iguales nuestro tiempo y esfuerzo entre las áreas definidas como vitales. Equilibrio no es darle el mismo peso a todos nuestros roles en nuestra vida. Es más un asunto de aprovechar el tiempo en términos de kairos (tiempo de oportunidad, tiempo de calidad), que en términos de tiempo cronos (tiempo medido en término de cantidad). Se requiere también flexibilidad para atender aquellas áreas que bajo ciertas circunstancias se hacen más prioritarias que otras, como cuando hay una contingencia médica, o un pico en nuestro trabajo, o una etapa especial en la vida de nuestros hijos.

Es necesario tomar la responsabilidad para definir y establecer los límites entre las diferentes esferas de nuestra vida, haciendo cumplir esos límites para favorecer el equilibrio

De lo contrario, estaremos a merced de las circunstancias e intereses de otras personas, que demandarán nuestro tiempo y atención, sin consideración a nuestras necesidades y sistemas de prioridades. Hay que saber cuándo decir no, cuándo parar; y cuándo si vale la pena involucrarse.

Estirar la ventana de tiempo de equilibrio más allá de un día, porque no es realista tener cada día en perfecto equilibrio

Hay que definir el equilibrio que queremos en una ventana de tiempo más extensa. Un día es muy corto, pero esperar hasta después que nos jubilemos para darle equilibrio a nuestra vida, ya no tiene sentido. Hay roles que por su dinámica y naturaleza requieren más énfasis en un momento dado, o un tiempo de maduración para llegar a la situación con la que nos sintamos satisfechos.

Planificar el tiempo a invertir en nuestros diversos roles vitales con sentido estratégico

Si no planificamos con antelación cómo vamos a invertir nuestro tiempo (en forma equilibrada), al final las circunstancias, las agendas de otras personas, etc., terminarán por imponer sus pautas sobre nuestra vida. Este proceso se ve optimizado cuando establecemos metas y planes de acción que nos ayudan a mantenernos enfocados en eso que hemos definido y planificado.

Tener equilibrio no significa hacer grandes cosas, generar enormes cambios

Los pequeños detalles cuentan. Pequeñas inversiones en lugares correctos, generan satisfacción en muchas áreas, como cuando invertimos tiempo de calidad con la gente que apreciamos, o apartamos el tiempo para hacernos un chequeo médico preventivo de rutina, o para ejercitarnos con algún deporte.

El equilibrio comienza por priorizar desde adentro

El equilibrio no proviene del exterior sino del interior. Si no hay orden adentro es muy difícil poner orden afuera. El orden y la prioridad interna es lo que permite organizar la realidad con criterios de funcionalidad, armonía y propósito. Nada ocurre afuera si no está definido y afirmado desde adentro.

Necesitamos simplificar nuestra vida, lo cual implica elegir un modo o estilo de vida centrado en las cosas esenciales

A veces nuestras vidas están muy atareadas y sobrecargadas de actividades y compromisos.

#equilibrio #funcionalidad #liderazgo

Agradecemos tu apoyo para difundir estos temas que creemos son útiles para el desarrollo personal.  Puedes darle click en los iconos de las redes sociales, o puedes recomendar esta lectura. También nos gustaría conocer tu opinión.

Arnoldo Arana

Doctorado en Consejería de la Universidad Rhema en Jacksonville, Florida – USA. Maestría en Gerencia de Empresa y Lcdo. en Contaduría Pública. Coach certificado por la ICF. Psicoterapeuta. Escritor y conferencista en liderazgo, coaching y vida familiar.

Quizás te interese leer..

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Subscribe To Our Newsletter

Join our mailing list to receive the latest news and updates from our team.

Subscribe

* indicates required

You have Successfully Subscribed!

Share This