El perdón es un proceso de reparación interior

Arnoldo Arana

Doctorado en Consejería de la Universidad Rhema en Jacksonville, Florida – USA. Maestría en Gerencia de Empresa y Lcdo. en Contaduría Pública. Coach certificado por la ICF. Psicoterapeuta. Escritor y conferencista en liderazgo, coaching y vida familiar.
14 septiembre 2022

El perdón es el medio para reparar lo que está roto. Coge nuestro corazón roto y lo repara. Coge nuestro corazón atrapado y lo libera. Coge nuestro corazón manchado por la vergüenza y la culpa y lo devuelve a su estado inmaculado. Robin Casarjian

El perdón es un ejercicio terapéutico hacia uno mismo, en el que, al soltar los agravios y ofensas, permite sanar las heridas, reconstruir la vida.

El poder de las heridas por ofensas y agravios

Las heridas emocionales recibidas ante un agravio u ofensa tienen el poder de poner a la víctima en estado de vulnerabilidad, debilidad; inclusive provocar una vivencia y estado de vergüenza y humillación. Eso es lo que nos hacen las heridas: nos paralizan, nos bloquean, nos desorganizan, nos hacen creer que no somos capaces, o que no valemos. Afectan negativamente nuestra autoestima, nuestro sentido de identidad, nuestra auto-imagen.

La agresión – las ofensas y agravios recibidos – tienen el potencial de deformar nuestras perspectivas, de distorsionar nuestro estado emocional, de cambiar nuestras relaciones con nuestro entorno, haciéndolo amenazante y hostil; y la persona herida puede sentir que el mundo ya no es “casa”, que no puede esperar nada bueno de él, y que, al contrario, será de él de quien tendrá que protegerse. La agresión cambia las relaciones con el mundo, haciéndolo presuntamente hostil. Se inicia una dinámica de desconfianza, soledad y de repliegue psíquico. Una de las consecuencias más graves cuando se produce una agresión de alto calibre, es que se lesiona la capacidad de dar, de confiar, de hacer relaciones.

Ese es el poder que tienen las agresiones y heridas emocionales sufridas, especialmente durante la infancia, dado el grado de vulnerabilidad y la carencia de recursos de afrontamiento en esa etapa de la vida. Así las heridas emocionales tienen el poder de quitarle a la persona su sentido de dignidad personal y competencia. Puede darse el caso, en ocasiones, que la persona herida, con su concepto de auto-imagen y autoestima disminuidos, pueden dar lugar a conductas autodestructivas y perjudiciales para ella misma y para otras personas.

Cuando se es vulnerado, sobre todo desde niño (por el abandono paterno – materno, por la violencia intra-familiar experimentada, por haber sufrido y no haberlo podido expresar, por haber ocultado el sufrimiento, etc.) cualquier cosa tiene el poder de dañar y convertirse en trauma y herida, por haber sido vulnerado antes del agravio o agresión, ya que la persona queda debilitada y disminuida en su capacidad de resiliencia.

El perdón colabora a la sanidad de la herida emocional

Ahora, cuando perdonamos, en el sentido de soltar la ofensa y el agravio, colaboramos con la sanidad de las heridas emocionales. El perdón, pues, es el movimiento interior orientado a sanar las heridas internas, ya que permite crear el espacio interior necesario para atender las heridas y hacer los ajustes psicológicos necesarios para superar el dolor y el enojo. Ese espacio y tiempo para atendernos es crucial para recuperar del estado el estado de armonía y de autonomía con respecto a lo que nos lastimó.

Perdonar es colaborar conscientemente a que la herida se cicatrice, sin cerrar la herida en falso, y luego aprender a vivir con esa cicatriz, porque la herida sana, pero la cicatriz no es perfecta.

La memoria permanece, pero es sanada al perdonar, liberando del resentimiento y de expectativas retaliativas que impiden la cicatrización de las heridas.

El perdón ayuda a resignificar el pasado y la experiencia traumática

El perdón tiene, pues, ese efecto sanador porque tiene la facultad de resignificar el pasado, de modo que la persona deje de sentirse poseída por el trauma vivido, para pasar a sentirse en posesión de sí misma. De esa forma se evita que se perpetúe el daño y el dolor que causó la ofensa.

El perdón brinda la posibilidad de utilizar la energía estancada en el resentimiento, y en el sufrimiento del dolor no superado, en el crecimiento, el cumplimiento de metas, la construcción de la felicidad, la práctica del amor, el dar a otros.

Esa posibilidad de resignificar lo vivido que ofrece el perdón es lo que nos permite soltar la agresión y la ofensa, y con ello soltar también al ofensor. Y de esta forma se crean nuevas posibilidades de comprensión de lo vivido, un reprocesamiento diferente de los pensamientos asociados al trauma, una comprensión más profunda de que hay circunstancias que escapan de nuestro control, que no elegimos, o que no pudimos evitar; permite ubicarse en otra posición para aprender algo de lo que se vivió, adquirir una nueva perspectiva de lo acontecido, desarrollar un nuevo enfoque de la vida, asumir una renovada responsabilidad por nuestra vida y futuro.

El perdón es un proceso de reconciliación intrapersonal

Concluimos diciendo que el perdón es un proceso de reconciliación intrapersonal. Es un proceso orientado a la transformación emocional y espiritual que busca tratar con el enojo y el dolor de la herida emocional experimentada a causa de la ofensa o trauma vivido, para tener una nueva perspectiva de lo ocurrido, asumiendo la responsabilidad por lo que se siente, a fin de crear una realidad positiva; recuperar la potencia interior, el buen clima interno, y generar la reconstrucción de la identidad personal, y la responsabilidad de cambiar y mejorar nuestra vida. Cuando perdonamos asumimos la responsabilidad por nuestra respuesta a la ofensa y el agravio, de tal manera que son nuestras acciones, no las del otro, las que definen lo que somos. Así, el perdón es una forma práctica de evitar que el dolor del pasado defina el camino del futuro.

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Arnoldo Arana

Doctorado en Consejería de la Universidad Rhema en Jacksonville, Florida – USA. Maestría en Gerencia de Empresa y Lcdo. en Contaduría Pública. Coach certificado por la ICF. Psicoterapeuta. Escritor y conferencista en liderazgo, coaching y vida familiar.

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