Tiempo reactivo vs tiempo proactivo

Arnoldo Arana

Doctorado en Consejería de la Universidad Rhema en Jacksonville, Florida – USA. Maestría en Gerencia de Empresa y Lcdo. en Contaduría Pública. Coach certificado por la ICF. Psicoterapeuta. Escritor y conferencista en liderazgo, coaching y vida familiar.
21 julio 2022

“No es posible alquilar, arrendar, comprar ni obtener tiempo de ninguna manera. Las reservas de tiempo son totalmente rígidas. Por muy alta que sea la demanda, la oferta no aumentará. Además, el tiempo es un recurso perecedero y no puede almacenarse. El tiempo de ayer ya no existe ni volverá nunca. En consecuencia, las reservas de tiempo siempre son escasas”. Peter Drucker

El tiempo es un factor clave en la administración de la propia vida y de la efectividad personal. Sin controlar el tiempo no se puede controlar nada más. El tiempo es también la variable que más limita el desempeño.

Hay muchas formas de concebir el tiempo. Me gusta definir el tiempo como: Tiempo proactivo o tiempo reactivo. Lo cual implica dos formas diferentes de administrar el tiempo y gestionar nuestra vida.

Tiempo proactivo

Es aquel en el cual hacemos actividades iniciadas con intencionalidad, por elección propia y por nuestra voluntad, correspondiente a proyectos y actividades que nos hemos planteado como metas y objetivos de vida, con cuales estamos comprometidos, hemos asumido responsabilidad y, además, les damos un gran valor en nuestra esfera de vida profesional, personal, familiar, etc.

Durante este tiempo generalmente nos sentimos motivados por lo que estamos haciendo, lo disfrutamos y no trae satisfacción, aunque sea exigente, difícil o laborioso. Es el tiempo invertido en solucionar problemas para ser más eficaces, es el tiempo empleado en hacer algo que nos gustan y disfrutamos, es el tiempo dedicado a compartir con amigos o familia, el invertido en planificación y ejecución de proyectos que se conectan con nuestro sentido de propósito, el emplearlo en analizar problemas y en tomar decisiones que traigan beneficios y bienestar. El tiempo proactivo es el tiempo que elegimos utilizar con libertad y responsabilidad.

El tiempo proactivo es el tiempo que se acompaña de una actitud proactiva en su uso, lo que implica tomar la responsabilidad frente a las situaciones , circunstancias y problemas para construir soluciones, usarlo con efectividad y máximo provecho.

Tiempo reactivo

Es el consumido en actividades o situaciones en las que tenemos la sensación o la certeza de que no contribuyen al alcance de nuestros objetivos. Por ejemplo, es el que transcurre mientras rehacemos un informe o cálculo realizado defectuosamente por nosotros o por otro, es el usado para atender problemas aislados inesperados, por ejemplo:  atender una llamada telefónica que no agrega ningún valor y ni siquiera es grato.

Tiempo reactivo es el de permanencia en clínicas u hospitales a causa de enfermedades por estrés o descuido de la salud. Es el tiempo empleado en lamentarnos por la falta de tiempo. Es el tiempo que utilizamos presionados por otros y para sus intereses, sin consideración de nuestras necesidades e intereses. Es el tiempo en que nos vemos forzados a realizar actividades que no queremos realizar, o hacemos por obligación, etc.

El tiempo reactivo es el tiempo que se acompaña de una actitud reactiva en su uso, lo que implica reaccionar antes los problemas y circunstancias, o responder solo cuando se ve conminado o presionado a tomar la responsabilidad frente a las situaciones , circunstancias y problemas, y sin prever las consecuencias de sus acciones. 

Usar el tiempo en forma proactiva o reactiva comporta una forma de organizarse para trabajar y hacer: una forma de ser y estar en el mundo. Una forma de usar el tiempo reactivo podemos asociarlo a exceso de tiempo en reuniones, especialmente si no estaban programadas, a horas desperdiciadas en el tráfico vehicular, a tiempo que le dedicamos a la atención de urgencias y contingencias, a tiempo que dedicamos a las interrupciones y demandas de otras personas, a tiempo a atender llamadas imprevistas. El tiempo proactivo, por el contrario, es el tiempo que planificamos con anticipación la forma de usarlo, es el tiempo que dedicamos  intencionalmente a reflexionar, a adquirir nuevos conocimientos y desarrollar destrezas y habilidades, a pasar un tiempo de calidad con la familia. Es el tiempo que usamos con intencionalidad y en forma estratégica.

Proactividad y reactividad son dos actitudes de vida incompatibles

Ser proactivo significa tomar el control de los acontecimientos en vez de quedarse mirando cómo suceden las cosas. Ser proactivo significa anticiparse a los problemas, buscar nuevas soluciones.

Ser reactivo, por el contrario, significa resolver los problemas cuando aparecen.

El tiempo proactivo va de la mano con la planificación y la previsión

La planificación se adelanta a los posibles problemas.  La planificación contribuye a construir recursos de afrontamiento contra las posibles amenazas futuras.

Ser planificado o previsivo es una nueva forma de pensar y conducirse, que va de la mano con organizarse por prioridades: dejar de andar por inercia, lo que supone atender y gestionar en forma reactiva.

La planificación conlleva previsión y es un acto de proactividad. Lo contrario es conducirse por contingencia; enfocarse en las crisis y los problemas apremiantes, en lo que requiere atención inmediata, y actuando con tiempo reactivo. Planificar, pues, requiere enfocarse en lo importante más que en lo urgente, es decir, en el valor añadido, los resultados y la contribución. Tiene una orientación más a las oportunidades que a los problemas. Es una forma de traer los problemas futuros para tratar con ellos en el presente y convertirlos en oportunidades.

Al planear, entonces, hay más posibilidades de que nuestra vida y nuestros emprendimientos transcurran de la forma que queremos, y que no seamos arrastrados por la corriente del entorno: intereses de otros, circunstancias externas, etcétera., lo que conlleva a usar el tiempo en forma reactiva.

Yo diría que mucho de nuestro tiempo reactivo se conecta con atender situaciones que se hicieron urgentes por no haber hecho una previsión para ellas. Pero cuando lo importante se hace prioritario, entonces, lo urgente puede ser adecuadamente gestionado: delegado, organizado y canalizado en el tiempo adecuado, para que no se convierta en urgente en un momento dado. Por otra parte, lo urgente suele ser algo para lo que no se hizo la adecuada planificación y previsión, y que luego nos obliga a actuar reactivamente para resolverlo, con rapidez, porque se convirtió en una urgencia.

Ejemplo de tiempo reactivo

Es como el hombre que observa uno de los neumáticos de su vehículo falto de aire. Pero como siempre anda apurado, sólo se detiene de vez en cuando en una gasolinera para completar el aire que le falta. Hasta que un día va por una autopista de noche, y el caucho se rompe por rodarlo falto de aire y, además, se daña el rin. Y luego tiene que pagar una grúa para transportar el vehículo a su casa. Y al día siguiente pierde media mañana de trabajo para atender la contingencia y, además, tiene erogar unos costos que le desajustan su presupuesto. Y usar mucho tiempo reactivo para resolver una urgencia que pudo haber sido evitado, con un poco de tiempo proactivo.

El tiempo pude ser usado con sabiduría como cuando se planifica y cuando es acompañado de una actitud proactiva; pero puede ser usado en forma poco efectiva, como cuando se utiliza en forma reactiva.

¿Cómo tiende usted a utilizar su tiempo? ¿En forma reactiva o en forma proactiva?

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Arnoldo Arana

Doctorado en Consejería de la Universidad Rhema en Jacksonville, Florida – USA. Maestría en Gerencia de Empresa y Lcdo. en Contaduría Pública. Coach certificado por la ICF. Psicoterapeuta. Escritor y conferencista en liderazgo, coaching y vida familiar.

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