Saber sobreponerse a los fracasos

Arnoldo Arana

Doctorado en Consejería de la Universidad Rhema en Jacksonville, Florida – USA. Maestría en Gerencia de Empresa y Lcdo. en Contaduría Pública. Coach certificado por la ICF. Psicoterapeuta. Escritor y conferencista en liderazgo, coaching y vida familiar.
20 junio 2023

Una mentalidad fuerte ha desarrollado la capacidad de sobreponerse a los fracasos, de levantarse cuando se cae, de perseverar a pesar de los reveses. Y ha aprendido a ver el fracaso como parte de la vida. Una parte no grata, pero inevitable, pues no hay forma de vacunarse e inmunizarse contra el fracaso. Siempre que emprendemos algo podemos tener éxito, pero también podemos fracasar en el intento. Esa es una posibilidad siempre latente.

¿Quién no ha errado, tenido un traspiés, o sufrido un revés alguna vez?

¿Quién no ha sentido, inclusive, la sensación de fracaso? 

No hay nadie que sea inmune al dolor del fracaso. Y creo que parte del proceso de superar el fracaso, es experimentar el impacto emocional de haber errado y aceptar lo que nos ha sucedido, pero sin paralizarse, sabiendo que podemos intentarlo nuevamente.

Sin ánimo de hacer una apología del fracaso, creo que en mucha gente existe un paradigma distorsionado de lo que es un fracaso. Muchas personas asumen errores, reveses, resultados adversos y percances, como fracasos. Pero nuestros errores no determinan nuestro fracaso, nuestra decisión de como asumimos nuestros errores, sí.

“El fracaso asimilado hace el tejido, la textura del éxito”, decía M. A. Cornejo.

Aprendiendo del fracaso

Con el fracaso se sufre, pero de él se pueden aprender muchas valiosas lecciones, si se tiene la actitud correcta ante él, y se aprende a manejar.

Para sobreponerse al fracaso es importante tener una mirada correcta del fracaso. El fracaso puede parecer un hecho real, pero es solo una opinión. Uno de los más grandes problemas que la gente tiene respecto al fracaso es que juzgan demasiado apresuradamente situaciones aisladas en sus vidas y las clasifican como fracasos. La gente cree que fallar es algo irreversible, y no lo es. El fracaso puede ser algo temporal o definitivo, según lo decidamos.

En todo caso nuestra creencia de lo que consideramos un fracaso, y nuestra actitud con que enfrentamos los “fracasos”, marca la diferencia en el resultado final.

La manera en que nos relacionamos con nuestros errores impacta de manera considerable sobre cómo nos vinculamos con los nuevos desafíos o malos resultados: al entender el error como fracaso, huimos de él, ya que a nadie le gusta sentirse expuesto en sus derrotas o debilidades.

El fracaso es una fuente de crecimiento

Pero el fracaso es parte de nuestras vidas; no es neutral y nos prepara para el éxito, si nos mantenemos en el camino con enfoque y perseverancia, y aprendemos del fracaso (lado positivo del fracaso).

“Fracasar” da la resistencia para continuar y la sabiduría para tomar mejores decisiones, si somos capaces de aprender de nuestros errores. En sentido, podemos decir que el único fracaso es aquel del que no sacamos alguna lección aprendida. El fracaso no es fracaso, si puede capitalizar algún aprendizaje de él. Los fracasos pueden ser una fuente de aprendizaje importante, si aprendemos a sacar lecciones de ellos.

Ahora, el fracaso nos puede enseñar, fortalecer, madurar, o paralizarnos e inhabilitarnos, cuando se instala el temor a fracasar. El miedo mal manejado puede ser un camino seguro al fracaso, sin no sabemos manejarlo. El miedo paraliza y nos inhabilita para actuar, privándonos del aprendizaje y el crecimiento. Pero si somos capaces de sobreponernos al miedo, y sacar coraje para enfrentar las situaciones adversas y los reveses, tendremos muchas oportunidades para obtener los resultados que queremos.

El temor al fracaso: temor a exponer nuestro ego

El temor al fracaso, no es más que el temor a exponer nuestro ego, a experimentar el rechazo o la decepción de las personas. Muchos de nosotros nos cuidamos de exponernos públicamente al desarrollar nuestras fortalezas. Preferimos permanecer encerrados en nuestra sala de trabajo sellando las grietas. “Uno de los riesgos más grandes de la vida consiste en tomar tantas precauciones que nunca exista el fracaso ni el error”. Pero si ha intentado hacer algo y ha fracasado, está en mucha mejor posición que cuando tiene éxito por casualidad sin hacer algo, porque como Stephen Covey dice: “La vida es aprendizaje, tanto a partir de nuestros errores como de nuestros aciertos”. En la vida – dijo alguien -, “el único error verdadero es aquel del que nada aprendemos”. He aquí la clave para ser libre de la opresión que conllevan las equivocaciones y fracasos del pasado: aprender la lección y olvidar los detalles.

Ante un revés, traspié o fracaso podemos:

  • ¿Cuán perseverante eres a pesar de los reveses temporales?
  • ¿Cómo manejas en fracaso en tu vida?

Arnoldo Arana

Doctorado en Consejería de la Universidad Rhema en Jacksonville, Florida – USA. Maestría en Gerencia de Empresa y Lcdo. en Contaduría Pública. Coach certificado por la ICF. Psicoterapeuta. Escritor y conferencista en liderazgo, coaching y vida familiar.

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