Qué es la ansiedad

Arnoldo Arana

Doctorado en Consejería de la Universidad Rhema en Jacksonville, Florida – USA. Maestría en Gerencia de Empresa y Lcdo. en Contaduría Pública. Coach certificado por la ICF. Psicoterapeuta. Escritor y conferencista en liderazgo, coaching y vida familiar.
20 enero 2022

El amor mira hacia el futuro, el odio hacia el pasado, la ansiedad tiene ojos en todas las direcciones. Mignon McLaughlin

Afán, inquietud, preocupación, aprensión. ¿Qué le sugieren estas palabras? Estas palabras están ligadas a la ansiedad.

La ansiedad es una de las condiciones más comunes en la población general, es una experiencia prácticamente universal. Toda persona en algún momento ha experimentado ansiedad. El experimentar ansiedad es un fenómeno común en esta sociedad moderna, tan compleja y llena de tantas situaciones de riesgos e inseguridades (inseguridad personal, alto costo de la vida, pandemias, desastres naturales, actos terroristas, posibilidad de pérdida del empleo formal, ritmo de vida acelerado, conflictos socio – políticos, etc.). Podemos encontrar muchas razones de todo tipo para preocuparnos.

Una entrevista de trabajo importante, requerimientos urgentes de trabajo, el diagnostico que se espera de un examen médico, una pérdida económica, una situación percibida como potencialmente peligrosa, noticias negativas, etc. son experiencias a las que la mayoría de las personas se enfrentan en alguna ocasión y donde pueden experimentar los síntomas característicos de la respuesta de ansiedad: taquicardia, manos sudorosas, rigidez muscular, incremento del pulso, incremento de la transpiración, preocupación – nerviosismo, aceleración de la respiración, aprensión, etc. El síntoma más desconcertante es que aparece sin siquiera estar invitada. Todo esto es un mecanismo que nos prepara para responder a los desafíos.

La ansiedad: Un mecanismo adaptativo

La ansiedad es un mecanismo adaptativo de defensa (protección y preservación) que nos prepara para responder a los retos y desafíos que representan amenazas y peligros a nuestra vida.

Al afrontar determinadas situaciones personales inaceptables para nosotros mismos, la estructura psicológica de nuestras creencias se torna inestable. El esfuerzo emocional para adaptarse a esta nueva situación es grande. Eso gran esfuerzo emocional crea un desequilibrio y, como consecuencia, el sistema psíquico se desestructura produciendo una desagradable sensación de ansiedad y malestar que nos moviliza para responder.

Ahora, este mecanismo puede estar alterado (descalibrado) en un momento determinado en nuestra vida, y perder su función de protección, y generar, por el contrario, perturbación y sufrimiento en ella.

Experimentar ansiedad no tiene por qué tener siempre una connotación negativa. De hecho, algunas investigaciones evidencian que, en su justa medida, puede ser beneficiosa. En ese sentido, podemos ver la ansiedad como un mensaje que nuestro organismo nos expresa para avisarnos de situaciones potencialmente peligrosas para nosotros, y no verla como una carga, y muchos menos como una enfermedad.

La ansiedad: Una respuesta adaptativa

La ansiedad es una emoción que surge de manera automática e inconsciente en preparación (activa física y emocionalmente) para actuar en situaciones percibidas como amenaza o peligro, a fin de prepararnos y movilizarnos para una respuesta de lucha o huida.

La ansiedad es una respuesta adaptativa para anticipar circunstancias cotidianas que nos pueden provocar estrés y resultar amenazante. Su orientación es hacia el futuro y se caracteriza por la percepción de falta de control y predecibilidad, vulnerabilidad e incertidumbre con respecto a acontecimientos potencialmente peligrosos.

Actúa como un mecanismo de preparación, atención, protección y alerta frente al peligro y riesgos, con miras a generar una activación emocional y fisiológica que aporte capacidad adaptativa para enfrentar las demandas peligrosas o amenazantes de la vida, permitiéndonos actuar con rapidez, precaución y contextualización.

La ansiedad puede verse, entonces, como un mecanismo natural de protección, un recurso defensivo, un sistema psicológico de alerta – sistema de alarma (respuesta de emergencia) – que anticipa posibles amenazas, con el fin de evitarnos futuros problemas.

La ansiedad: Un mecanismo adaptativo necesario para la supervivencia

En el buen sentido necesitamos del mecanismo de la ansiedad para sobrevivir a muchas situaciones que pueden resultar peligrosas y riesgosas. Por eso podemos afirmar que la eliminación de toda la ansiedad no es ni deseable ni posible. En este sentido, la ansiedad nos acompañará toda la vida, porque nuestra vida, en ocasiones, estará sujeta a influencias amenazantes y riesgosas. Por ser un mecanismo de supervivencia, más que eliminarla o curarla, de lo que se trata es de controlarla y aprender a gestionarla para provecho, para que haga su aparición en una situación en que nos pueda ser de ayuda, y no nos abrume, agobie, ni nos perjudique.

La ansiedad puede convertirse en una respuesta desadaptativa

– Me siento con temor, aunque no logro precisar a ciencia cierta a que siento miedo, y eso me mantiene permanentemente aprensivo.

– A veces me siento paralizado.

– Tengo ganas de llorar, pero no sé exactamente porqué.

– Vivo permanentemente preocupado.

Son algunas de las expresiones que manifiestan algunas personas con ansiedad que está fuera del rango normal. Lo que hay detrás de estas sensaciones, es la percepción de que algo malo o riesgoso va a pasar.

¿Cuándo la ansiedad se vuelve desadaptativa?

Cuando el pensamiento que la sustenta o dispara es una asunción falsa o un razonamiento erróneo en relación al peligro o amenaza, porque está magnificado o distorsionado; cuando interfiere en la capacidad de la persona para para afrontar las circunstancias difíciles, y la persona pierde capacidad de funcionamiento; cuando la ansiedad permanece por un período prolongado de tiempo; cuando se activan las falsas alarmas ante una variedad de amplia de situaciones, que generalmente representan un potencial leve de peligro o amenaza. Así, pues, si la ansiedad supera la normalidad en cuanto a los parámetros de intensidad, frecuencia o duración, o se origina por estímulos no amenazantes, se convierte en un trastorno.

Como estado desadaptativo la ansiedad se traduce en un estado mental y corporal que bloquea la interacción con el mundo; una respuesta de evitación e inhibición que se vive como una amenaza, manteniendo un estado de alerta en forma prolongada, sin ser necesario.

Los síntomas característicos de los trastornos de ansiedad difieren de los sentimientos habituales de  preocupación, nerviosismo e inquietud en que se manifiestan externamente como reacciones desproporcionadas y/o injustificadas ante estímulos o situaciones ambientales cotidianos, reacciones que escapan de nuestro control voluntario y que tienen un carácter intenso y recurrente, generando incomodidad y malestar e interfiriendo significativa y negativamente en nuestra vida en múltiples dimensiones.

La ansiedad puede convertirse en un trastorno patológico

La ansiedad puede convertirse en un trastorno patológico cuando los síntomas se hacen crónicos y recurrentes y alteran la vida cotidiana.

En este caso se produce un exceso de tensión y miedos, acompañada con pensamientos e ideas que provocan cambios extremos en nuestro estado de ánimo. Lo que ocurre es que el sistema de alarma se desgradua produciendo falsas alarmas: se dispara la reacción de alarma ante estímulos inofensivos. Esto hace que entremos en el mundo de los trastornos de ansiedad.

Cuando la ansiedad deja de ser adaptativa se convierte en un problema. En esa situación la ansiedad pasa de ser un episodio poco frecuente, de intensidad media y duración limitada, a convertirse en episodios repetitivos, de alta intensidad y duración prolongada, siendo la reacción desproporcionada a la situación en la que aparece. Además, en ese punto la ansiedad de convierte en una experiencia dolorosa que interfiere con el normal funcionamiento de la persona, mermando sus recursos de afrontamiento.

El surgimiento de la ansiedad es un proceso que se gesta

Ahora, esta condición no surge de la noche a la mañana, no irrumpe desde el vacío, como algo que de buenas a primeras llega a nuestro cuerpo y mente apoderándose de ellos, aparentemente sin avisar, de la nada. Es más bien el producto o la consecuencia de vivir con altos niveles de estrés, tensión y miedo por un prolongado tiempo. Y de asumir actitudes como el control, el perfeccionismo, la inhibición, la pasividad, el pesimismo, entre otros.

La ansiedad no siempre se manifiesta de forma inmediata. En ocasiones es producto de un proceso que se construye al acumular estímulos, sensaciones y experiencias negativas que en algún momento salen a flote, como cuando un vaso se llena de agua hasta que se desborda.

Este proceso está afectado por el tipo de experiencias que las personas viven, tales como: tensiones de la vida moderna, estrés laboral, conflictos interpersonales, pérdidas, epidemias, rupturas, mala alimentación, enfermedades, falta de propósito, etc.

Principales trastornos de ansiedad

La ansiedad puede derivar en trastornos de ansiedad que engloban toda una serie de cuadros clínicos que comparten, como rasgo común, la presencia de ansiedad generalizada de carácter patológico, que se manifiesta en múltiples disfunciones y desajustes a nivel cognitivo, conductual y psicofisiológico. En este caso hablamos de ansiedad clínica. Entre los trastornos más comunes están la ansiedad generalizada, el trastorno de pánico, trastornos obsesivos compulsivos y las fobias.

Se estima que un 4% de la población puede padecer algún trastorno de ansiedad. En la era covid estás cifras han crecido en forma exponencial.

#ansiedad #trastronos de ansiedad

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Arnoldo Arana

Doctorado en Consejería de la Universidad Rhema en Jacksonville, Florida – USA. Maestría en Gerencia de Empresa y Lcdo. en Contaduría Pública. Coach certificado por la ICF. Psicoterapeuta. Escritor y conferencista en liderazgo, coaching y vida familiar.

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