Fortaleciendo mi autoestima

Arnoldo Arana

Doctorado en Consejería de la Universidad Rhema en Jacksonville, Florida – USA. Maestría en Gerencia de Empresa y Lcdo. en Contaduría Pública. Coach certificado por la ICF. Psicoterapeuta. Escritor y conferencista en liderazgo, coaching y vida familiar.
14 mayo 2022

Definición etimológica de la autoestima

Etimológicamente, la palabra autoestima está formada por el prefijo griego autos (por sí mismo) y por la palabra latina aestima del verbo aestimare (evaluar, valorar, tasar).

Entonces, autoestima es una palabra que está compuesta por el concepto de auto, que alude a la persona en sí (por sí misma); y estima, que es la valoración de la persona de sí misma.

Qué es la autoestima

La autoestima es lo que yo pienso y siento sobre mí mismo.

Consiste en valorar y reconocer lo que uno es y lo que puede llegar a ser. La autoestima se vive, pues, como un juicio sobre uno mismo, positivo o negativo. En ese sentido, como dice Nathaniel Branden:

“La autoestima es el componente evaluativo del concepto de sí mismo”.

O como también lo expresa el propio Branden: “La autoestima es la reputación que adquirimos con respecto a nosotros mismos”.

Es el concepto que tenemos de nosotros mismos y la actitud que se manifiesta hacia nosotros mismos, que se revela en la forma habitual de pensar, de sentir, y de comportarnos con nosotros mismos. Es nuestra propia percepción valorativa o contexto en el cual actuamos, sentimos, fijamos nuestros valores, establecemos metas, nos desempeñamos, y enfrentamos la realidad.

La autoestima: la definición que uno mismo se da a sí mismo

No tiene que ver con lo que otros piensan acerca de nosotros, aun cuando el ambiente juega un papel importante en la construcción de la autoestima. Más que la definición que otros hacen de nosotros y que aceptamos, es la definición con que nosotros mismos acuñamos de quien somos. Podemos, entonces, concluir que la mejor definición de autoestima es la que uno se da a sí mismo, la que más nos llega, la que más nos sirve, la que aporta más estima: la propia definición que tenemos de nosotros.

La autoestima es una construcción que se desarrolla

No es una percepción innata, sino que se adquiere y desarrolla como resultado de nuestra historia y relacionamiento con otros; es más un proceso que una condición o un estado que define por un evento. La autoestima se va construyendo a partir de las experiencias, de la influencia de las personas que nos rodean, de las vivencias; siendo la etapa más importante para su adquisición, la infancia. Y son esas experiencias vitales y la forma como se procesaron las que van configurando la autoestima de la persona. Desde esta perspectiva, la autoestima no es una percepción o definición innata, sino que se adquiere y desarrolla producto de nuestra historia de vida. La autoestima, pues, se va construyendo –  recogiendo, asimilando e interiorizando – a partir de las experiencias de vida.

La autoestima es la experiencia acerca de sí mismo

Ahora, no se trata de un asunto de mera definición. Más que una definición:

“La autoestima es la experiencia de sentirse apto para la vida y para sus requerimientos”.

Más que un concepto que se acuña sobre uno mismo, es una predisposición a experimentarse de una manera particular, en términos de competencia y valía. Es la forma habitual de percibirnos y experienciarnos, de pensar, de sentir, y de comportarnos con nosotros mismos.

Representa una experiencia íntima en términos de vivencias, palabras, pensamientos, imágenes y sentimientos que dictan la manera en cómo la persona se siente acerca de sí misma, y que ha ido recogiendo, asimilando e interiorizando durante su vida.

Abarca y afecta toda nuestra experiencia: nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestro modo de actuar y pensar. En línea con esta postura, Kenneth Dunn la define de la siguiente manera:

“La autoestima es la energía que coordina, organiza e integra todos los aprendizajes realizados por el individuo a través de contactos sucesivos, conformando una totalidad que se denomina sí mismo. El sí mismo es el primer subsistema flexible y variante con la necesidad del momento y las realidades contextuales”.

La autoestima: la energía que hay en asumir quienes somos

Es la energía que hay en asumir quién soy yo. Es la fuerza interna que da sentido y dirección a nuestra experiencia.

Esa configuración que llamamos autoestima se convierte en la energía que hay en asumir quiénes somos nosotros, en la fuerza interna que da sentido y dirección a nuestra experiencia. Carl Rogers lo resume magistralmente:

La autoestima es el núcleo básico de la personalidad, un conjunto organizado y cambiante de percepciones que se refieren al sujeto. Como ejemplo de estas percepciones citemos: las características, atributos, cualidades y defectos, capacidades y límites, valores y relaciones que el sujeto reconoce como descriptivos de sí y que él percibe como datos de su identidad.

Autoestima es una realidad concreta, física y visible. La autoestima adquiere forma, textura, color, volumen, dimensión movimiento, se ve, se toca, se escucha, se siente. La apreciamos en la manera de hablar, en la forma de ver, de caminar, de comportarse el organismo total. Va más allá del disfraz, la pantalla, de las etiquetas, la autoestima brota de adentro hacia afuera, transforma lo interior y lo embellece todo. (Manuel Barroso)

La autoestima: una estructura sólida y estable en el tiempo

Con los años la autoestima va adquiriendo una estructura sólida y estable, no estática, sino dinámica. Por lo tanto, puede crecer, desarrollarse y fortalecerse, y en ocasiones puede devaluarse en forma situacional por fracasos específicos en áreas determinadas.

La autoestima se va construyendo y registrando como una especie de contabilidad interna, en la que se registran las historias vividas, los resultados obtenidos, los diagnósticos y evaluaciones que hicieron otros de nosotros y las nuestras propias.

En ese diario íntimo se registra cada suceso de la vida, cada novedad, cada agravio o afirmación recibida, cada frustración, cada necesidad satisfecha o insatisfecha, todo lo observado y escuchado, cada herida recibida, cada pérdida experimentada, cada fracaso o éxito, cada prejuicio experimentado, el amor o desamor recibido, cada logro celebrado o cada humillación vivida, cada lealtad o cada traición de que fuimos objeto, cada engaño o cada verdad afirmada, cada descalificación o cada validación, cada violación y abuso o cada cuidado que nos prodigaron, cada insulto o elogio recibido. En este proceso todas las vidas con las que nos cruzamos suman: nuestros padres, hermanos mayores, compañeros de clase, vecinos, amigos, maestros y profesores, tutores, conocidos y allegados.

Autoestima: una configuración total

Todas esas vivencias configuran una conciencia y percepción de nosotros mismos, grabándose, más que como un concepto que se acuña sobre uno mismo, como una predisposición a experienciarse de una manera particular, en términos de competencia y valía, como una forma habitual de percibirnos, de pensar, de sentir, y de comportarnos con nosotros mismos.

Así, se va configurando un concepto, una actitud, un sentimiento, una forma de comportarnos, con la que nos desempeñamos, fijamos nuestros valores, establecemos metas, enfrentamos la realidad, nos relacionamos con otros, nos sentimos, etc.

Cómo fortalecer la autoestima

Proponemos seis pilares para fortalecer la autoestima (adaptado de Nathaniel Branden).

La autoestima es un proceso dinámico que evoluciona, y que requiere ser cultivado para que ésta crezca positivamente.  De modo que podamos modificarla y mejorarla. Para este propósito podemos enfocarnos en desarrollar, entrenar y potenciar los seis pilares en los que se apoya la práctica de la autoestima sana.

  1. Vivir conscientemente.
  2. Aceptarse a sí mismo.
  3. Desarrollar autorresponsabilidad.
  4. Desarrollar autoafirmación.
  5. Vivir con propósito.
  6. Actuar con integridad personal.

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Arnoldo Arana

Doctorado en Consejería de la Universidad Rhema en Jacksonville, Florida – USA. Maestría en Gerencia de Empresa y Lcdo. en Contaduría Pública. Coach certificado por la ICF. Psicoterapeuta. Escritor y conferencista en liderazgo, coaching y vida familiar.

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