Liderazgo: Direccion y energía

Arnoldo Arana

Doctorado en Consejería de la Universidad Rhema en Jacksonville, Florida – USA. Maestría en Gerencia de Empresa y Lcdo. en Contaduría Pública. Coach certificado por la ICF. Psicoterapeuta. Escritor y conferencista en liderazgo, coaching y vida familiar.
11 septiembre 2021

“La clave del liderazgo siempre ha sido dual: dirección y energía. El liderazgo es un vector de dos dimensiones; debe tener tanto dirección como energía” (Dean Spitzar).

El liderazgo requiere una dosis de energía y de dirección. Ambas dimensiones se necesitan para lograr la visión y la contribución al logro de los objetivos de la organización. Sin energía, la estrategia, aun acertada, pierde efectividad. La dirección sin energía es estéril, y la energía sin dirección es caos.

Los líderes aportan direccionamiento y guía a los colaboradores (visión, estrategias, metas, un norte, una brújula). Este rol se expresa en buena medida en la visión que el líder establece. Pero también el líder necesita aportar energía durante el trayecto (motivación, entusiasmo, determinación, inspiración, pasión). Ambos elementos son necesarios para alcanzar las metas trazadas, mantener el enfoque a lo largo del proceso e inspirar a los colaboradores a un desempeño superior.

Aportando energía

Todas las personas tienen a su disposición la energía (pasión, motivación, entusiasmo) para cumplir sus roles con efectividad, pero muchas veces esta energía se encuentra como energía potencial, no operativa. Y allí es donde el liderazgo interviene para impulsar esa energía que no está fluyendo, para convertirse así en energía cinética, transformadora. En ese sentido, podemos definir el liderazgo como la capacidad de movilizar la energía propia y ajena para propiciar y catalizar la transformación. Los líderes, pues, mueven, transmiten pasión (entusiasmo con sentido de dirección) e inspiración para activar las mejores cualidades de sus colaboradores y que cumplan sus roles con sentido.

El liderazgo si energía es estéril

Buena parte del trabajo del liderazgo es proporcionar / activar la energía de sus colaboradores. Si el líder carece de la capacidad de estimular, inspirar y catalizar la energía de sus colaboradores, se convierte en un liderazgo estéril: no mueve, ni inspira, ni despierta pasión.

¿Cómo moviliza el líder la energía de sus colaboradores?

Mayormente a través de manejo emocional. Un líder puede convertirse en un líder resonante o disonante. Hay dos tipos de líderes: los resonantes, que motivan a los demás a crecer en conjunto, y crean un ambiente emocional positivo; y los disonantes, que con regularidad desmotivan al personal y crean un ambiente emocional negativo; a la larga termina por llenar de estrés a la organización.

Liderazgo resonante

Es un tipo de liderazgo que sintoniza con los sentimientos de las personas y los encauza en una dirección emocionalmente positiva. La clave del liderazgo resonante se asienta en las competencias de la inteligencia emocional que posean los líderes, es decir, en el modo en que gestionan la relación consigo mismo y con los demás.

Herramientas como la escucha activa, la retroalimentación, la empatía, la flexibilidad en el uso de los diferentes estilos de liderazgo, el buen humor, la congruencia personal, entre otros, forman parte del repertorio de herramientas en las manos del líder para lograr resonancia.

Liderazgo disonante

Crea grupos emocionalmente discordantes en los que las personas tienen la continua sensación de hallarse desconectados de los demás. Crea desmotivación y conflictos. El líder disonante introduce confusión, pesimismo, tensión destructiva en el grupo; crea emociones adversas en su equipo y es presa de sus emociones.

Siendo que el liderazgo es un asunto de personas, de gestión de las relacione, el factor clave para crear energía de buena calidad es, entonces, la gestión emocional del líder. Nuestro desempeño emocional como líderes tiene un impacto en las personas con las que interactuamos. Las emociones son contagiosas, de modo que nuestra expresión emocional, como líderes, puede dar lugar a la resonancia o a la disonancia. De ahí la importancia de desarrollar inteligencia emocional (autoconciencia, autoconocimiento, autoconfianza, autovaloración, así como la gestión de las relaciones – inteligencia social, la empatía, asertividad, etc.). El modo en que el líder gestiona y canaliza las emociones para que un determinado grupo alcance sus objetivos depende de su grado de inteligencia emocional.

La energía del liderazgo auténtico cuando toca, revitaliza, contagia y libera las mejores emociones; su expresión es cautivadora, estimulante y altamente contagiosa.

¿Cómo líder cómo manejas tus emociones y las de tu equipo de trabajo? ¿Cuál es tu coeficiente de inteligencia emocional? ¿Tienes una gestión emocional saludable y funcional?

Aportando dirección

Los líderes aportan direccionamiento liderando.

La dirección que aportan los líderes no es un simple gerenciar recursos y personas, sino dirigir el cambio, la innovación, el ir más allá del estatus quo, catalizar el desarrollo, impulsar la alineación y el enfoque en la visión de la organización. Más que dirigir el trabajo, el líder empodera y habilita a sus colaboradores para que mejoren su desempeño y desarrollen todo su potencial. Este proceso implica marcar el rumbo más que administrar el trabajo.

Dirigir enfatiza el aspecto de que las personas siguen órdenes, a menudo sin cuestionarlas. Dirigir más que mandar (decir a los trabajadores aquello de lo que deben responsabilizarse), es empoderar a gente, dándoles los instrumentos para tomar sus propias decisiones dentro de las directrices generales. Liderar fomenta la creatividad de las personas. Dirigir está más relacionado con el seguimiento, la explicación y el cumplimiento de las normas y las reglas. Liderar motiva a las personas y las enseña cómo realizar su tarea. Dirigir concentra los esfuerzos en cómo hacer las cosas correctamente; liderar enfatiza hacer lo correcto. Los líderes guían a través de la influencia. Los líderes suelen ir un poco más allá que los managers.

Por otra parte, buena parte de ese direccionamiento lo hacen a través de la visión que articulan. La visión es para la organización una guía, un norte, una brújula, pero también es una fuente de inspiración y poder. La visión tiene la virtud de producir tanto energía (motivación, entusiasmo, como dirección.

  • ¿Provee usted a sus colaboradores dirección y energía?
  • ¿Dedica tiempo y esfuerzo a alimentar la energía de su equipo de trabajo?
  • ¿Cómo trabaja el direccionamiento de sus colaboradores?

#liderazgo #energía #motivación #dirección #empoderamiento

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Arnoldo Arana

Doctorado en Consejería de la Universidad Rhema en Jacksonville, Florida – USA. Maestría en Gerencia de Empresa y Lcdo. en Contaduría Pública. Coach certificado por la ICF. Psicoterapeuta. Escritor y conferencista en liderazgo, coaching y vida familiar.

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