Eficacia vs eficiencia

Arnoldo Arana

Doctorado en Consejería de la Universidad Rhema en Jacksonville, Florida – USA. Maestría en Gerencia de Empresa y Lcdo. en Contaduría Pública. Coach certificado por la ICF. Psicoterapeuta. Escritor y conferencista en liderazgo, coaching y vida familiar.
5 agosto 2020

Eficiencia es hacer las cosas bien (correctamente). Eficacia es hacer lo correcto. 

Dos paradigmas de la gestión organizacional

Eficiencia y eficacia representan dos paradigmas diferentes de la gestión organizacional, aunque la idea es que sean complementarios. Mucho del enfoque empresarial actual está centrado en ser eficiente como una vía para aumentar las utilidades. Pero aun cuando en un mundo tan competitivo como el presente, no se puede prescindir de la eficiencia, el énfasis de los procesos de trabajo no puede estar basado exclusivamente en obtener el menor costo.

Un cliente, por ejemplo, no valora solo el precio; aspectos como el servicio postventa y la atención personalizada son cruciales para tener un cliente satisfecho. Se puede ser eficiente con un cliente al otorgarle el precio más bajo del mercado, y aun perder ese cliente al no ser eficaces en lograr mantener al cliente satisfecho. Si uno se preocupa sólo de la eficiencia, puede llegar a ser el productor más eficiente de algo que no le interese a la gente.

Eficiencia

Hace énfasis en cómo se hacen las cosas, de qué modo se ejecutan más óptimamente; en cómo usar los medios, en hacer las cosas correctamente, ahorrar gastos, cumplir tareas con el menor costo y tiempo posible.

Eficacia

Hace énfasis en los resultados, hacer las cosas correctas, lograr objetivos, crear valor agregado. La eficacia se enfoca en para qué se hacen las cosas, cuáles son los resultados que se persiguen, qué objetivos se logran. Se es más eficaz cuando se cumplen más y mejores objetivos. La eficacia tiene que ver más con sí estoy haciendo lo que se necesita hacer, que con hacer en forma más rápida o con la menor cantidad de recursos.

La pregunta básica de la eficiencia es: ¿cómo podemos hacer mejor lo que estamos haciendo?

La de la eficacia es: ¿qué es lo que deberíamos estar haciendo?

Diferencias entre eficacia vs eficiencia

Consideraciones importantes sobre la eficiencia vs eficacia

 Cuatro opciones que requieren ser analizadas (ver cuadro anexo):

Baja eficiencia, baja eficacia: hago mal lo inadecuado

Se refiere a actividades que no agregan valor, y que no suman a la consecución de metas y resultados, pero que además pueden consumir un tiempo considerable. Ejemplo: tiempo dedicado a trivialidades, largas conversaciones telefónicas sin objetivos claros (excesiva tertulia), actividades que generan adición como los juegos de video, demasiado tiempo viendo televisión o navegando por Internet sin un propósito claro, actividades burocráticas, o excesivos controles. Esas actividades simplemente deben ser eliminadas o disminuidas por representar un desperdicio.

Baja eficiencia, alta eficacia: hago mal lo adecuado

Se refiere a actividades necesarias para el logro de metas, valor agregado y resultados, pero que se hacen en forma ineficiente, por falta de conocimiento, competencias y destrezas, por no disponer de la información adecuada, o por carecer de los recursos adecuados. Aun cuando la dirección es la correcta, los medios son deficientes. En este caso se requiere revisar el desempeño y tomar las acciones correctivas necesarias: entrenamiento, normalización (procedimientos y normas) de la actividad, o provisión y consecución de los recursos requeridos (personas, dinero, equipos, etc.)

Alta eficiencia, baja eficacia: hago bien lo inadecuado

Esta es un área de cuidado. Hay personas que pueden hacerse adictos a la eficiencia. Hay un peligro en persistir en hacer aquello que sabemos hacer correctamente; eso brinda estatus y seguridad en el desempeño.  Se refiere a actividades que no son necesarias o vitales para el logro de las metas y los resultados, pero dado que se realizan con eficiencia, hay la tendencia a mantenerlas.

Alta eficiencia, alta eficacia: hago bien lo adecuado

 Este es el cuadrante ideal en el que las personas deben estar funcionando. En este caso las personas logran los objetivos optimizando los procesos. Se refiere a actividades que permiten el logro de metas y resultados, pero que se ejecutan en forma óptima.

La mejor opción es un balance entre eficacia y eficiencia. Es importante ser eficiente – hacer las cosas correctamente (cómo) y mantener el enfoque en la acción, pero también ser eficaz – conseguir los resultados y la metas (tener claro el qué y el para qué).

El kit del asunto no es si pinto una pared con la menor cantidad de pintura y en el menor tiempo posible, sino si pinté la pared correcta. No se trata de ocupar el tiempo en forma óptima, sino de ocuparlo en la dirección y asunto correctos. Estar ocupado no es sinónimo de ser productivo y eficaz; y la actividad por sí misma no es logro.

¿Eficacia o eficiencia?

“El gerente hace las cosas correctamente, el líder hace lo que necesita hacerse” (Warren Bennis y Burt Nanus).

En el liderazgo es esencial construir y mostrar eficacia; en la gerencia es importante desarrollar eficiencia; y ambas dimensiones deben complementarse.

Pero como líder si debo escoger una de las dos, el criterio sería quedarme con la eficacia. Tal como lo expresa Peter Drucker:

“Ningún grado de eficiencia puede compensar la falta de eficacia. Antes de dedicarnos a hacer algo en forma eficiente, tenemos que estar seguros de que hemos encontrado algo acertado para realizar”. 

Una forma de construir eficacia es aprender a organizarse para trabajar bien, lo cual supone identificar las actividades medulares (importantes, que agregan valor), que son las que generan los resultados y facilitan la consecución de metas. Son actividades que requieren nuestra atención directa. Asimismo, identificar aquellas actividades necesarias, pero no esenciales, las cuales pueden ser delegadas y conducidas bajo supervisión, o contratadas. Y, finalmente, identificar aquellas actividades que requieren ser eliminadas y que no suman a la consecución de nuestras metas, o consumen nuestro tiempo, pero sin agregar valor.

#eficiencia #eficacia

Arnoldo Arana

Doctorado en Consejería de la Universidad Rhema en Jacksonville, Florida – USA. Maestría en Gerencia de Empresa y Lcdo. en Contaduría Pública. Coach certificado por la ICF. Psicoterapeuta. Escritor y conferencista en liderazgo, coaching y vida familiar.

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