El cuerpo habla el lenguaje de la vida

Arnoldo Arana

Doctorado en Consejería de la Universidad Rhema en Jacksonville, Florida – USA. Maestría en Gerencia de Empresa y Lcdo. en Contaduría Pública. Coach certificado por la ICF. Psicoterapeuta. Escritor y conferencista en liderazgo, coaching y vida familiar.
25 marzo 2020

“El lenguaje corporal es el lenguaje de la vida”. Stanley Keleman

El cuerpo es intrínseco al sí mismo

Muchas personas perciben el cuerpo como algo que usamos y no como algo que somos; un mero instrumento al servicio de la psiquis. Esta premisa es incompleta y distorsionada: un dualismo heredado del modelo mecanicista que asimila el funcionamiento de la vida humana al de un reloj.

Esta visión de lo humano concibe el cuerpo como una propiedad o siervo que funciona como una estructura estática al servicio de lo psicológico, dividiendo al ser humano en cuerpo y “yo”, en vez de verlo como un proceso en términos de totalidad. Así cuando nos sucede algo relacionado con el cuerpo, decimos que “algo le sucede a nuestro cuerpo”, y no que “algo me está sucediendo”. La vida, por el contrario, es un proceso continuo de experiencias variadas que fluyen en lo psicológico y en lo corporal. El cuerpo refleja lo psicológico y lo psicológico se manifiesta en el cuerpo.

Un cuerpo que contiene los pensamientos que se mueven a través de las sinapsis, y que incluye una anatomía de las emociones, no es un simple objeto o instrumento al servicio de la vida psicológica. Por el contrario, nuestra experiencia corporal es la experiencia de nuestro sí mismo. No es que tengo un cuerpo, sino que mi cuerpo soy yo mismo. El sí mismo es tanto mental como corporal.

El cuerpo es intrínseco al sí mismo y forma parte de la totalidad que es el ser humano. Alexander Lowen decía: “La experiencia del cuerpo es experiencia del sí mismo, igual que el pensamiento, la imaginación y las ideas”. En esa misma línea de pensamiento comenta Stanley Keleman: “No hay dualismos de mente y cuerpo, energía y materia o energía y cuerpo sino una estructura unificada de la que proceden los sentimientos, la excitación y la actitud psicológica”.

Vivimos en el cuerpo y en la mente. Vivimos no sólo a través de nuestros pensamientos y fantasías, sino también a través del movimiento, del sentir y expresar de nuestro cuerpo. El cuerpo es la base física de nuestra existencia y vivencia en el mundo. Lo que ocurre en el cuerpo afecta a la mente y viceversa. El cuerpo es la base de la experiencia, de las emociones y de los pensamientos.

Tu historia es tu biología

“La vida construye las formas. Estas formas son parte de un proceso organizativo que incluye las emociones, los pensamientos y las experiencias dentro de una estructura”.  Stanley Keleman

La forma de la persona, a que se refiere Keleman, incluye el cuerpo, y es moldeada a lo largo de la vida (sobre todo en los primeros años de vida) por las experiencias: desafíos, exigencias, relaciones, circunstancias de vida, traumas de vida, frustración de necesidades básicas, etc., que dejan sus huellas en el organismo. De esta forma se cumple la frase acuñada por

Caroline Myss “Tu biografía se convierte en tu biología”. 

Nuestra biografía determina nuestra arquitectura somática, definiendo una caracterología, base de nuestra emocionalidad, nuestra dinámica cognitiva y existencial. Esa forma representa el mejor ajuste creativo que la persona desarrollo para adaptarse a las exigencias y tensiones del entorno.

La biografía, pues, deja su impronta. Esa huella está profundamente arraigada en la personalidad de cada individuo.

W. Reich decía: “Ponga sus manos sobre el cuerpo, y habrá tocado el inconsciente”.

Es como decir que el inconsciente está grabado en el cuerpo. Sigmund Freud también lo confirma al expresar: “El yo es ante todo un yo corporal“.

Esa historia congelada como carácter es historia solidificada en el cuerpo, que predispone a una forma de ser y estar en el mundo. En el lenguaje de W. Reich se convierte en un acorazamiento. En lenguaje de Keleman se convierte en una arquitectura somática que se constituye en la anatomía de las emociones. Esa forma se expresa con un lenguaje organísmico característico: tono muscular, emociones, movimientos del cuerpo, respiración, hipoactividad, hiperactividad, pulsación básica, etc.

Ahora, esa forma no es una estructura estática, sino un proceso dinámico. nuestro cuerpo es un proceso vivo, auto-organizado y autorregulado.

“El cuerpo es más plástico, móvil y capaz de reorganización de los que pensamos…el cuerpo habla el lenguaje del cambio y puede aprender a reorganizarse” (Stanley Keleman).

Para reflexionar:

  • ¿Concibes tu cuerpo como parte de tu sí mismo?
  • ¿Eres consciente de cuanto tu biografía ha definido tu biología?

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#vidaefectiva #salud #bienestar

Arnoldo Arana

Doctorado en Consejería de la Universidad Rhema en Jacksonville, Florida – USA. Maestría en Gerencia de Empresa y Lcdo. en Contaduría Pública. Coach certificado por la ICF. Psicoterapeuta. Escritor y conferencista en liderazgo, coaching y vida familiar.

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